EL ALMOHADON DE PLUMA - Horacio Quiroga
Su luna de miel fué un largo escalofrío. Rubia, angelical y tímida, el carácter duro de su marido heló sus soñadas niñerías de n...
EL HOMBRE SUBLIMINAL - J. G. Ballard
—¡Las señales, doctor! ¿No ha visto las señales? El doctor Franklin frunció el ceño, molesto, aceleró el paso y bajó apresuradam...
CHARLABAMOS DE SOBREMESA - Horacio Quiroga
Y la conversación recayó sobre el tema a que forzosamente llegaban los cuentos de impresión: las supersticiones. —En cuanto a cr...
NO TENGO BOCA Y DEBO GRITAR - Harlan Ellison
El cuerpo de Gorrister colgaba, flácido, en el ambiente rosado; sin apoyo alguno, suspendido bien alto por encima de nuestras ca...
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